Una palabra tuya bastará para sanarme
El conjunto procesional, nos traslada a un basamento rococó, decorado en mármol verde olivo inspirado en la tierra y sus frutos y decorado en diversos tonos de oro, que nos recuerdan la divinidad y lo sagrado.
Al frente del anda abre el conjunto un medallón acompañado por dos ángeles, representantes de Dios en la tierra que acompañan el evangelio que fue dado a los hombres para el perdón de nuestros pecados “Una palabra Tuya Bastará…” dando a entender que no necesitamos más que nuestra fe para ser salvos en Cristo.
A lo largo del anda encontramos una plataforma con exquisitas curvas engalanadas con detalles de acanto y arabescos, estas curvas y formas en representación a que la iglesia nos abraza por medio de la Eucaristía, sabiendo que hay muchas formas de llegar a Ella.
Despojado de sus ataduras terrenales por voluntad propia, arrodillado en postura de recogimiento espiritual , encontramos a Cornelio, el centurión romano, quien pidió a Cristo salvará la vida de su siervo, y su profunda fe demostró que solo con su palabra bastaría para sanarlo; fe y redención por la cual se despoja y encontramos a sus pies el casco, la espada y el escudo romano, entendiendo que hasta el más fuerte de los hombres se rinde ante la presencia de nuestro salvador.
Al centro del anda un basamento arquitectónico con curvas profundas que romantizan y extienden la belleza de la urna que porta a la Consagrada Imagen del Señor Sepultado “Cristo del amor” el centro de nuestra fe y a quien debemos entregarnos en plenitud; a la derecha del basamento encontramos a Santa Maria Magdalena, primer discípula de Cristo, quien llora al pie de la urna buscando consuelo y perdón; a la izquierda encontramos a Dimas, quien lamenta la muerte de Cristo y su propia muerte terrenal, nos muestra en una mano los clavos del martirio que nos invitan al arrepentimiento, al igual que este buen ladrón que fue perdonado en la cruz y se le fue prometido “Esta tarde estarás conmigo en el Paraíso”; complementan el basamento relicarios que resguardan los corazones de Santos de la Orden de Predicadores que con su ejemplo y entrega, nos alientan a perdonar y sanar nuestros corazones.
En la parte posterior del anda encontramos un facistol, que simboliza a la Iglesia como pilar de nuestra fe, descansan en él, tres libros en donde se lee “Que se cumpla lo que has creído”, complementando el mensaje catequético, donde comprendemos y aceptamos que creemos en la fe y en la palabra de Dios y que está bastara para sanar nuestros corazones y nuestras almas.
Complementan el adorno ánforas de plata y oro, con arreglos de flores artesanales de talco, peonías, rosas y azucenas que representan el perdón y la vida eterna, se observan cardos como recordatorio del pecado y el mal que es perdonado por nuestro señor Jesucristo.