Ayúdanos, Señor, a dar frutos de santidad.
Señor Sepultado, Cristo del Amor,
al contemplarte entregado por nosotros,
enséñanos a responder a tu amor con nuestra vida.
Haz que nuestra fe se transforme en obras:
que sepamos perdonar, servir, reconciliarnos,
acompañar al que sufre y compartir con quien necesita.
Ayúdanos a buscarte en la Eucaristía,
a vivir en tu gracia y
a hacer de nuestros hogares y comunidades
lugares donde reine tu amor.
Que no pasemos delante de tu imagen indiferentes,
sino que al contemplar tu Pasión renovemos el deseo de ser santos
y de llevar tu amor a los demás.
Cristo del Amor,
haz de nuestra vida un fruto de santidad.
Amén.